NOTA: adjunto el link desde el que descargar el Plan al que nos referimos, han sido varios seguidores los que me lo piden (disculpad el lapsus anterior):
Del Ferroportuario. En la entrega anterior comentaba algunos aspectos del primer punto de este nuevo modelo dentro de la Línea Estratégica I. Hoy tocaremos el punto 7 de esta línea titulado “Gestión única de complejos ferroportuarios y fronterizos” (de momento hablaré sólo de los portuarios) que además está muy ligada (en mi opinión) con la que se apunta en el capítulo dedicado a la Línea Estratégica III, mejora de infraestructuras ferroviarias titulada “Acceso ferroviario a puertos”.
Bienvenida sea la medida, creo que la recepción será unánimemente positiva.
Si tomamos como referencia algunos datos que definen la situación de entorno (citados en el Plan) como son que los puertos son el principal foco de origen-destino de las mercancías que se mueven por España (y por tanto también por ferrocarril) y que la cuota modal (porcentaje de mercancías que entran o salen de los puertos por ferrocarril frente a carretera) de este en el sistema portuario apenas supera el 5%, la cifra es pobre, pero no tanto como pudiese parecer, ya que no todas las mercancías que pasan por los puertos son susceptibles de moverse por ferrocarril. Dependiendo del puerto y excluidas las mercancías en tránsito (contenedores fundamentalmente) podríamos estar hablando de alcanzar un objetivo de entre un tercio y la mitad.
Con las (honrosas) excepciones de unos pocos puertos donde supera el 20% (Santander y Gijón; Coruña está muy cerca del 19%) y algunos otros que destacan por volumen en términos absolutos aunque con una cuota mínima del 2% de Barcelona (pero creciendo) o la más decente del 6% de Valencia, en general, la cuota es pequeña. Recordemos que son 24 puertos los que tienen acceso ferroviario, 22 si dejamos en un aparte Cádiz y Almería que a día de hoy tienen pero no es utilizable (le falta un tramo) además de otros 5 que apenas han movido trenes en los últimos años.
Podemos seguir haciendo rebajas y poniendo atenuantes (hasta llegar a que no hay ninguno con accesos ferroviarios en óptimas condiciones para sacar mercancías en trenes) pero siguen siendo cifras de juguete. Sólo con mirar un poco más allá de los Pirineos, se manejan cuotas modales de alrededor del 10%, (Amberes, Rotterdam), algunos de más del 20% (Hamburgo) e incluso del 50%, (Bremen).
Sí es desde luego encomiable el esfuerzo que están haciendo el Ministerio de Fomento y las Autoridades Portuarias ( también Puertos del Estado y Adif) por incrementar la cuota de participación del ferrocarril. Esfuerzo que en algunos casos ya ha dado resultado con incrementos notables en estos tráficos (Barcelona o Sevilla) o rescatándolos desde el abandono en que estaban (cero trenes) desde hacía años (Alicante, Vilagarcía, Marín, Ferrol, etc.), o manteniéndolos, a pesar de la crisis, con medidas incentivadoras de distinto tipo (Valencia, Coruña, Gijón, Santander, Bilbao y un largo etcétera).
Por qué estamos así? La cuestión es objeto de muchas charlas de café en las que casi todos los contertulios con los que he compartido estos ratos están de acuerdo (con pequeños matices). Desde luego no saldremos del hoyo discutiendo la historia, pero no saldremos tampoco ignorándola. El tren y el barco (el ferrocarril y el sistema portuario) han vivido históricamente (en España), al menos en los últimos (muchos) años en la misma habitación (o Ministerio, llámesele como se quiera) de espaldas uno al otro y mirando cada uno para lados distintos.
Diferente modo de enfocar las cosas. De un lado un entorno liberalizado en competencia y autosuficiente financieramente (que genera un beneficio anual considerable) con referencias y espejos en los que mirarse tanto en la Península (sí, incluyo a Portugal), como en el resto de Europa y del mundo. Del otro lado un entorno monopolístico, que necesita de fondos públicos para sobrevivir y crecer (como en toda Europa), y cuyas únicas referencias están fuera de España.
Realmente (quizás me falte información) no sé qué se quiere transmitir en el Plan con lo de “Gestión única” espero que sea algo bueno, positivo, incluso genial y todos lo aplaudamos. Confío en que así será.
Sí entiendo lo de “Mejorar el Acceso ferroviario a los puertos” y creo que cualquiera lo puede entender. Todo es mejorable, y en este caso más, porque de los veintitantos, todos o casi todos tienen mucho recorrido de mejora en lo que se refiere a las infraestructuras ferroviarias de acceso, nadie lo niega. Se está haciendo ya y parece que en los próximos años el esfuerzo para mejorar en este terreno será alto.
En cuanto a los procesos de gestión del acceso (o conexión) ni que decir tiene. Por cierto, el nuevo convenio marco establecido entre Puertos y Adif ayudará mucho a que estos procesos mejoren, tanto y tan rápidamente como sean capaces ambas partes de ponerlo en marcha y estimular su desarrollo.
La pregunta que me viene a la mente es por qué no se ha hecho antes. Esto no es una novedad, desde hace unos cuantos años (más de diez seguro) a cualquiera del sector que se le preguntase, diría que los accesos ferroviarios a los puertos españoles necesitaban mucha actuación (se me ocurren unos cuantos ejemplos, muchos ejemplos, perdón, todos son ejemplos).
Hace unos días, un buen amigo, en una de esas charlas (en este caso de cañitas) me contaba una historieta. Él insistió en que era real, pero yo no sé si me lo acabo de creer. Más o menos era así (perdóname A….. si olvido algún detalle).
Decía A…:
“Yo tengo dos hijos, José (Pepe) y Fernando (Fer) , y francamente, no podría permanecer pasivo si veo que pasa el tiempo y no se comunican o no se entienden o no se ayudan. Mucho menos si veo que se empiezan a hacer algunas faenas uno al otro. Hemos vivido muchas historias, te contaré una de ellas:
Fer decide poner una alfombra (roja y azul) desde la puerta de su cuarto a la entrada de la casa para impresionar a sus amigos cuando vengan a visitarle, (y porque le gusta andar descalzo por casa) nos pide dinero y la compra. Pepe (que juega al rugby y se ha comprado todo el equipamiento con sus ahorrillos) cada vez que vuelve de un partido mancha la alfombra de barro y Fer se enfada, así que le ha dicho que no le pise su alfombra. Pepe dice que o quitamos la alfombra, o la cubrimos con un plástico, o si no va a tener que aprender a volar, también le vale como alternativa que hagamos una reforma en la casa y abramos otra puerta para que a Fer no se le manche la alfombra cuando Pepe vuelve de jugar, no se enfade con él y ambos sean felices (que al final es lo que todos queremos).
Estoy pensando en hacerlo (me va a costar dinero, y creo que bastante), aunque también he pensado que si me sentase con ellos a discutir las ideas que a cada uno se les ocurre antes de llevarlas a la práctica, quizás podríamos alcanzar los mismos objetivos, nos desgastaríamos menos en nuestra relación (fraternal), gastaríamos menos dinerito que con la crisis que hay podríamos dedicar a otras cosas (como por ejemplo irnos a cenar al chino de la esquina o comprarnos el GolTv para ver los partidos del Madríz) y ser más felices todos, incluido Elena, mi mujer, su madre, que ya está hasta el moño (virtual, porque lleva el pelo corto) de discusiones y de que nos gastemos los ahorrillos innecesariamente (a veces incluso tenemos que pedirle prestado a la abuela, y ya le debemos un pastizal).
Pepe además de estudiar (algo que tiene que ver con árboles y que no recuerdo cómo se llama), hace sus trabajillos y se paga sus caprichos (lo cierto es que los dedica mayormente a ahorrar y a pagarse más cursos para ser alguien de provecho el día de mañana, como nos decían nuestros padres) y Fer que también estudia, y mucho, también hace trabajillos como su hermano, se esfuerza mucho también, pero todos los findes tenemos que subvencionarle algo (dice que tiene muchos gastos, como sus amigos). Elena dice que como ahora estamos un poquito en crisis (como todos vamos) igual podríamos racionalizar (palabra muy de moda) los gastos, o sea, gastar lo poco que tenemos en cosas que nos parezcan útiles a todos. Esto es lo que los gurús llaman estrategia (es que Elena de esto sabe mucho, o eso creo yo).”
Llegados a este punto terminamos las cañitas y mi amigo A…. me pregunta que qué opino. Tiro de refranero y le digo “hablando se entiende la gente” y nos despedimos con otro refrán “el movimiento se demuestra andando”.